Los dermatólogos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) desmienten algunos de los mitos más extendidos entre la población.
1) Lavarse el pelo todos los días ¿Produce su caída?
No es cierto que lavarse el pelo todos los días produzca caída del cabello. El cabello que cae con los lavados está previamente dañado o enfermo. Es falsa la creencia que hace que muchas personas retrasen el lavado e incluso le tengan auténtico pánico. El pelo que cae al lavarlo, también lo haría al peinarlo o incluso con el simple roce de la almohada", argumenta José Carlos Moreno Jiménez, jefe de servicio del Hospital Reina Sofía de Córdoba y presidente electo de la AEDV. Como explica el doctor Moreno, la única misión del champú es lavarlo, no dañarlo.
2) Raparse la cabeza ¿Refuerza el nuevo crecimiento?
Afeitarse la cabeza no hará que el cabello nazca más fuerte.
3) Los shampoos anti-caída ¿Funcionan realmente?
No todos los shampoos ofrecen los resultados que se esperan aunque contengan principios activos orientados a cada uno de estos objetivos. Muchos productos anuncian una función tratante: anti-caspa, anti-caída, anti-grasa, etc. Pero son mucho más efectivos los shampoos anti-caspa que los indicados como anti-grasa.
4) ¿Qué shampoo es bueno contra la calvicie?
Lo único con base científica indicado para este trastorno es el Minoxidil (de venta libre) y Finasteride (con receta médica); o tratar la causa que desencadena la alopecía. Así ocurre, por ejemplo, en los casos de anemia, en los que el médico recomendará tomar hierro, explica José Carlos Moreno.
5) Cubrir la cabeza ¿Perjudica el cabello al asfixiarlo?
Nada más lejos de la realidad. Es otro de los mitos más comunes que consiste en creer que el uso de sombreros, gorras, pañuelos y cascos podría ser perjudicial y provocar la caída del cabello. Según el especialista, el pelo recibe inervación por la raíz, no respira, por lo tanto no se “asfixia”.
6) ¿Son efectivos los sprays protectores de los secadores?
Los sprays tienen un efecto muy limitado. Existe una variedad de artículos destinados a proteger el cabello del calentamiento de los secadores y las planchitas, como los sérums y los sprays. Sin embargo, se recomienda utilizar estos aparatos lo menos posible y, cuando no quede más remedio, hacerlo a una temperatura baja y con una gran difusión, para evitar que el pelo se queme y termine rompiéndose.
7) Las tinturas ¿Dañan o protegen?
El cabello también corre el riesgo de estropearse cuando se somete a tintes permanentes e incluso semipermanentes. Los temporales sólo impregnan el pelo en su cubierta externa y desaparecen con el lavado. Por eso no son dañinos, pero los permanentes penetran en la médula del pelo y duran hasta que el pelo se sustituye, expone el experto, quien añade que no se deben realizar a la vez dos técnicas agresivas, como el tinte y la permanente.
8) Los alisados y las permanentes ¿Son poco o muy perjudiciales?
Ante la disyuntiva entre optar por un marcado, un alisado o una permanente, no olvidar que la primera alternativa es reversible y las segundas implican cambios estructurales en el pelo que, si no están bien hechos, causan daños irreversibles (pelo quemado y debilitado) que no se solucionan hasta que aparezca pelo nuevo, advierte el dermatólogo.
9) Entonces los cosméticos capilares ¿Son perjudiciales o no?
Los cosméticos capilares, como los fijadores, lacas, gominas o espuma, no son perjudiciales para el cabello.
10) ¿Qué hacer para prevenir la caída del cabello?
Para cuidar el cabello adecuadamente, primero, es importante olvidarse de las falsas creencias que han sobrevivido a lo largo de los años y conocer qué técnicas y qué cosméticos pueden dañar el pelo y cuáles pueden utilizarse sin preocupación.
Sobre el tema se ha realizado el siguiente estudio sobre:
“Genes y Alopecía andrógena"
El hallazgo podría conducir a mejores tratamientos para afecciones de pérdida del cabello, afirman los expertos.
Investigadores informan que han relacionado un gen con una afección poco común que hace que la gente desarrolle cabello delgado tipo pelusa de durazno, que potencialmente allana el camino a la alopecia andrógena. El hallazgo no conducirá inmediatamente a un mejor tratamiento o cura, señaló Angela M. Christiano, coautora del estudio, publicado el 15 de abril en la revista Nature. Y aunque se trata de solo de una pequeña pieza del rompecabezas, podría dar ideas sobre un componente de la alopecia andrógena conocido como "encogimiento", aseguró Christiano, directora del Centro de Genética Humana de la Universidad de Columbia.
Contrario a lo que se cree popularmente, la alopecia andrógena no hace que el cabello deje de crecer; el cabello continúa creciendo, pero es corto y delgado, como la pelusa del durazno, aseguró Christiano. Si se mira un cuero cabelludo muy calvo, se ve que sigue produciendo muchos cabellos diminutos como dicha pelusa, dijo. Es decir que sigue habiendo un folículo de donde nace cabello.
Las personas que tienen una afección poco común conocida como hipotricosis simple congénita tienen el mismo problema, aunque comienza en el nacimiento. En el nuevo estudio, Christiano y sus colegas examinaron la composición genética de los miembros de dos familias paquistaníes y una familia italiana cuyos miembros han heredado la afección. Los investigadores descubrieron un gen en los que una mutación parece causar el problema. El gen, conocido como APCDD1, se encuentra en una región del cromosoma 18 que se ha demostrado en estudios anteriores y está relacionado con otras formas de pérdida del cabello.
La Dra. Doris Day, dermatóloga de la ciudad de Nueva York, aseguró que cerca de la mitad de las personas mayores de cincuenta años presentan pérdida del cabello. Puede ser debilitante, sobre todo para las mujeres, que cuentan con menos opciones de tratamiento, aseguró Day.
Los fármacos como Rogaine y Propecia tratan la calvicie, pero previniendo la pérdida futura del cabello en lugar de fomentar el crecimiento de cabello nuevo, señaló Christiano.
Además, según Day, la mayoría de estos fármacos bloquean hormonas o enzimas, dijo. Sin embargo, no son específicos para el cuero cabelludo, por lo que los efectos secundarios pueden incluir reducción de la libido, así como daño potencial para el hígado.
Además, los medicamentos necesitan ser usados de manera indefinida para continuar siendo efectivos, y para algunas personas, no controlan adecuadamente la pérdida del cabello.
"Un tratamiento basado en genes, podría permitir el crecimiento normal del cabello. Comprender la base genética de la calvicie podría ayudar a los investigadores a encontrar mejores tratamientos para otras afecciones, como la alopecia, que causa pérdida del cabello", señaló Christiano, quien agregó que ella la sufre.
Fuentes: Angela M. Christiano, Ph.D., director, Center for Human Genetics, Columbia University Medical Center, New York City; Doris Day, M.D., dermatologist, New York City; April 15, 2010, Nature. El Mundo, España- Madrid.- www.intramed.net - Medlineplus
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